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Mi experiencia con la copa menstrual

¿Recuerdas tus primeras menstruaciones? Yo empecé usando compresas y acabé rindiéndome a la «comodidad» de los tampones (excepto en esos días que tenías poca regla y ¡auuch! como rascaba, ¿verdad?).

En aquellos tiempos, yo ni siquiera sabía que existía la copa menstrual.

Tan sólo pensaba en que no se me notara nada: ni un ruido (recuerdo cómo crujían las compresas), ni una mancha, ni un leve olor. Intentaba olvidar que existía la regla, pero no paraba de pensar en ella a todas horas.

Hasta que un día, una de mis tías me dijo…

«Irene, cariño, te vas a acostumbrar. A lo largo de tu vida tendrás cientos de días de regla, miles quizás»

Un momento: ¿Cientos? ¿Miles?

Hice las cuentas. Efectivamente, me quedaban por delante hasta 40 años fértiles, que vendrían acompañados de unos 520 períodos.

Más de 2.000 días de regla en total.

Así que, de principio me resigné a mi recién estrenada y larga fertilidad. Pero con el paso de las reglas y los años, empecé a informarme y a investigar. ¿Podría reconciliarme con mi menstruación y vivirla de una manera más sostenible?

Entre otras cosas, descubrí que el impacto para la salud —la mía y la del planeta— de aquellas cifras era brutal: 2.000 días de reglas eran sinónimo de casi 10.000 compresas y tampones, con todos sus químicos y blanqueantes. Casi 10.000 productos de usar y tirar.

Empecé a buscar una alternativa sostenible y pronto me enamoré de una que era reutilizable y no producía ni alergias, ni irritación, ni dolor: la copa menstrual.

La probé, me acostumbré y me convertí en una auténtica fan. Pero al principio también tuve mis dudas.

¿Tú también estás en ese punto en el que quieres probar, pero te haces mil preguntas? No sólo te entiendo, sino que es lo más normal.

En este artículo intentaré resolver 10 dudas que probablemente tengas sobre la copa menstrual, contándote mi propia experiencia.

A plastic ocean
Imagen: Medical News Today

1) ¿De qué está hecha la copa menstrual?

Las copas menstruales se fabrican normalmente en tres tipos de materiales: silicona quirúrgica, látex y TPE.

  • La silicona quirúrgica, también llamada silicona médico hipoalergénica, es un material suave y biocompatible.
  • El látex es un material ecológico, pero en algunas personas puede provocar reacciones alérgicas.
  • El TPE es un material seguro y reciclable. A veces se conoce también como plástico quirúrgico, pero su origen es vegetal. Se usa sobre todo con fines médicos. Para que te hagas una idea, es el material que se suele usar en las tetinas de los biberones.

Nuestra copa menstrual , de la marca alemana MeLuna, está fabricada en este material y es, precisamente la que uso yo.

He probado otras copas que no me convencían del todo porque eran más rígidas, pero esta es de un material muy flexible, por lo que resulta muy, muy cómoda. De hecho, hace cinco años que no cambio de modelo ya 😊

2) ¿Cómo se pone la copa menstrual?

Para empezar, no te asustes: la copa no se introduce tal cual como la ves, sino doblada.

Lo que consigues al doblarla es que su tamaño sea mucho más pequeño, para que puedas colocarla cómodamente en su lugar. (¡No te sorprendas si al doblarla descubres que su tamaño no es mucho mayor que el de un tampón!)

Hay varias maneras de doblar una copa menstrual, pero la más habitual es en forma de ‘C’.

Una vez dentro de tu vagina… voilà! La copa se desplegará.

En principio vuelve a su tamaño y forma original sin que tengas que hacer nada, pero es recomendable asegurarse de que ha quedado bien abierta.

Para hacerlo, simplemente toca la base y ya notarás si alguna parte ha quedado doblada.

No hace falta que introduzcas la copa de forma muy profunda, sino justo a la entrada del cérvix. Mmmm, ¿cérvix? ¿Recuerdas dónde estaba?

¿Donde se coloca la copa?
¿Donde se coloca la copa?

Y esto lo repito porque creo que quizás es lo más importante: la copa tiene que quedar situada recogiendo el cérvix.

Cuando la sitúas en este lugar, recoge TODA la menstruación, por lo que no vas a manchar. Si la copa no está colocada correctamente, sí podrías manchar.

3) ¿Cuál es la mejor postura para ponerse la copa?

Puedes ponerte la copa menstrual estando en diferentes posturas: en cuclillas, acostada en la cama… en realidad cualquier postura en la que estés con las piernas bien abiertas y tengas flexibilidad para moverte puede valer.

Aunque siempre hay una postura que funciona mejor para cada mujer.

Para mi, esa postura es sentada mientras estoy en el baño. Y esta es la postura que uso tanto para ponerme la copa, como para cambiarla.

Pero tengo amigas que prefieren ponerse la copa estando acostadas, de cuclillas o incluso de pie, con las piernas abiertas y un poco flexionadas. (¡Nuestros cuerpos son todo un mundo!)

Al principio tendrás que probar, pero es similar a cuando te pones un tampón por primera vez: te tomas tu tiempo, pruebas una postura, otra, te tensas…

… hasta que llega un momento en que estás cómoda y lo haces casi sin pensarlo, estés donde estés.

4) ¿Qué talla de copa deberías escoger?

Las copas menstruales vienen en diferentes tallas, normalmente 3, como las camisetas: S, M y L. Aunque algunas marcas sólo trabajan dos.

Pero, a diferencia de los tampones y las compresas, las tallas de las copas menstruales no vienen determinadas por la cantidad de flujo que pueden absorber, sino por su diámetro.

Es decir, lo importante aquí no es si sangras más o menos, sino tu anatomía íntima y el estado de la musculatura de tu suelo pélvico.

Y estas dos cosas dependen sobre todo de tu edad y de si has tenido hijos por parto vaginal o no. Pero también de tu complexión física —no es lo mismo medir 1.50 que 1.80— y de otras circunstancias que fortalecen o debilitan el suelo pélvico.

Entonces, tienes que escoger la talla de la copa vaginal pensando en todo esto, no en si tienes una menstruación más o menos abundante.

(En cuanto a la capacidad de la copa, el único ajuste que tendrás que hacer dependiendo de si sangras más o menos, será cambiarla con mayor o menor frecuencia)

A la hora de escoger la talla de tu copa menstrual, puedes tomar como referencia estas 3 guías:

  • La talla L suele ser la más recomendada para las mayores de 30 años y para aquellas que han tenido algún parto vaginal.
  • La talla M sería para menores de 30 años que no han tenido ningún parto vaginal.
  • La talla S se recomienda para mujeres menores de 18 años que no han tenido relaciones sexuales con penetración.

Pero recuerda que cada cuerpo es distinto y que el estado del suelo pélvico no depende exclusivamente de la edad y de si has tenido un parto vaginal.

Si has practicado durante años yoga, pilates, abdominales hipopresivos u otros deportes que desarrollan la musculatura del suelo pélvico, puede que tengas que usar la talla M, aunque seas mayor de 30 años.

Lo mismo ocurriría si has realizado ejercicios perineales y vaginales de forma regular.

¡Ojo!: en cualquier caso, comprueba siempre las instrucciones de la copa. Existen ligeras diferencias entre las marcas y cada una suele incluir sus propias recomendaciones para que escojas correctamente la talla.

5) ¿La copa molesta cuando la tienes dentro?

La copa, si está bien colocada, no molesta. Si te molesta, esa es la señal de que quizás tienes que sacarla y ponerla otra vez.

Puede que tengas que ajustar un poco la posición de la copa para que no te moleste al caminar o para no tener pérdidas. Pero una vez que encuentres tu ángulo perfecto no deberías ni notar que está ahí ni manchar más que alguna gotita residual.

Eso sí, date un poco de tiempo para acostumbrarte. Si nunca la has usado, es probable que estés bastante pendiente de ella y que al principio notes algo sí o sí. En cuanto pasen unos minutos y te olvides del tema, te olvidarás de que está ahí.

6) ¿Cuánto dura una copa menstrual?

Una de las principales ventajas de la copa menstrual es que es absolutamente reutilizable. Nada de andar comprando cada mes. Si la cuidas bien, tu copa puede llegar a durar hasta 10 años.

Cuidarla bien significa esencialmente limpiarla adecuadamente y eso nos lleva a la siguiente pregunta.

7) ¿Cómo se limpia la copa menstrual?

Mientras tengas la regla, tendrás que limpiar la copa cada vez que la vacíes.

Pero estas son por así decirlo limpiezas express; simplemente tienes que lavar tu copa con agua fría.

Importante: no uses jabón, porque puede causarte irritaciones y además hacer que el material de tu copa se deteriore.

Además, una vez al mes tendrás que esterilizar tu copa, pero hacerlo no podría ser más sencillo.

  1. Pon la copa en un cuenco
  2. Vierte agua hirviendo sobre la copa
  3. Deja la copa ahí metida durante unos 2-3 minutos

Hay gente que esteriliza la copa poniéndola a hervir dentro de la cazuela. Si lo haces así, evita que la copa toque las paredes del recipiente y no la dejes más de 3 minutos, porque esto puede hacer que el material se reblandezca.

La copa se esteriliza normalmente una vez que terminas tu menstruación. Hierves la copa y la guardas en la bolsita hasta el siguiente mes. No es necesario pero, si quieres, puedes volver a esterilizarla al inicio del siguiente ciclo también.

8) ¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar la copa menstrual?

Por lo general, es suficiente cambiarla dos veces al día.

Es decir, puedes llevarla hasta 12 horas seguidas, todo el día o incluso toda la noche sin preocuparte. Se puede dormir perfectamente con la copa menstrual.

Pero depende de la cantidad de flujo que tengas. Ten en cuenta, que si la dejas demasiado tiempo, la sangre puede rebosar su capacidad, por lo que te podrías manchar.

Por ejemplo, si siempre has tenido reglas muy abundantes, puede que tengas que cambiarla más a menudo.

Según datos del NHS , el Servicio Nacional de Salud de UK, una mujer sangra durante un periodo una media de 6 a 8 cucharillas de café.

¿Menos de lo que creías? Cuando empecé a usar la copa menstrual me sorprendió que no sangraba tanto como había imaginado. Para que te hagas una idea, yo era de usar 5 tampones al día, y con la copa aguanto entre 8 y 10 horas perfectamente.

9) ¿Huele mal?

No, la sangre de la copa menstrual es prácticamente inodora.

Claro, esto depende un poco de la sensibilidad olfativa de cada cual, pero la verdad es que tiene un olor menos fuerte que el que puedes haber notado en tampones y, sobre todo, compresas.

La razón es sencilla: la sangre queda totalmente recogida en la copa menstrual dentro de la vagina, sin entrar en contacto con el oxígeno. Y la oxidación es, en realidad, la auténtica culpable del mal olor.

10) ¿Puedes hacer todo tipo de movimientos llevando la copa?

¡Claro que sí! La copa menstrual está hecha de un material flexible que se adapta perfectamente a los músculos de tu vagina. No se mueve, no la notas. Realmente puedes hacer lo que quieras.

Por eso me adelanto a tu siguiente pregunta: sí, claro que puedes hacer deporte, de hecho es la opción perfecta para ello.

Sea cual sea el deporte que te vaya (yoga, natación, aerobic, incluso acrobacias…) puedes hacerlo con la copa sin notar nada. Nada de N-A-D-A.

Dentro de las alternativas de menstruación sostenible, yo creo que en este punto las demás opciones no tienen comparación con la copa menstrual.

Claro que no tienes porqué quedarte sólo con una, sino que puedes complementar unas con otras y escoger la que mejor te vaya en cada ocasión.

Para mi la mejor opción es usar la copa en los días de más flujo y las compresas reutilizables de algodón, que se pueden lavar después de cada uso, durante el primer y el último día de regla.

En los días que voy rápido y no se si está del todo bien colocada, o cuando simplemente quiero un extra de seguridad, también uso los salvaslips lavables combinados con la copa menstrual.

→ ¿Te has animado a probarla? ¿Tienes dudas que no han quedado resueltas en este post? ¡Cuéntamelo en los comentarios!